[Creo un largo, prolongado y ordenado trastorno de los sentidos hasta obtener lo desconocido]
Jim Morrison

lunes, 19 de diciembre de 2011

Fragmentos Descompuestos

I
"Nunca he encontrado algo que me haga vivir" pensó el junto a sus cervezas, en una de esas malgastadas pero entretenidas tardes que sucumben en el interior de todo joven, todo hombre.
Ella, que se convirtió en una sombra opacada por su mente, lo miraba sin parpadear, intentaba penetrar su oscuro muro construido arduamente de todos los sueños, todas las ilusiones y recuerdos, de toda la mierda que se quitaba todas las semanas para colocarla seguramente, como uno de los mas seguros ladrillos.
Ella no lo soportó mas y junto a las palomas y arboles que los rodeaban, decidió terminar con el silencio y preguntarle ridiculeces (eso pensaba ella), hablar sin parar; y no porque fuese estúpida, sino porque la voz de el invadía su interior, calmaba sus sueños, tocaba inconscientemente las fibras de su alma para dejarla tranquila.
Después de un cruce de frases y pocos encuentros de miradas, el marchó vagamente hacia cuatro paredes más reales y con una tímida sonrisa se despidió de ella.
Desperdiciaron semanas y en un día de esas, se sentaron nuevamente en una banca. Rieron un poco con la cotidianidad y burlaron un poco la rutina. No hablaron mucho, solo dejaron que los besos desarmaran las palabras y llenaran, aunque fuera por instantes, sus frías almas y sus roídos corazones.
"Adiós" dijo el, "cuídate" dijo ella.

II
"No lo volveré a pensar" insistía la mente de ella con la sangre hirviendo. Cada día que pasaba sin oírlo le confirmaba que lo había dejado atrás, que ya no le importaba.
Sin duda sus corazones eran totalmente diferentes pero latían con el mismo ritmo y eso era lo que ella ignoraba.
Cambió sus palabras y sonrisas por orgullo e indiferencia, le hizo frente a sus afectos para volver a ser la misma mierda. Parecía otra aunque se dijera lo contrario una y otra vez.
Y aunque sus creencias no se basaran en el porvenir y en la casualidad; el destino no jugaba a favor, ella no recibió llamada alguna y ahora de sus labios se despegaba el sabor de los besos que alguna vez el le dio.
En ese momento el recuerdo de su voz dolía, el de cada letra saliendo de dentro de sus dientes la golpeaba con tal fuerza que llegó a odiar sus labios fríos.
Ella siguió adelante.

III
El despertó una mañana sin sueños, medio muerto ahogado de olor a cigarrillo. Sus labios sabían a nicotina revuelta con besos sin pasión. Para el todo fue simplemente rápido y lo dejó con tantas nauseas que no volvería a repetir esa historia o cualquiera que se le pareciera. 
Apagó todo contacto con la humanidad y se limitó a caminar y absorber el brillo de la luna mientras consumía el humo de los días, oyendo "Stand by me" perdido en sus pasos.
Encontró una banca al lado de un árbol, al cual le faltaba tanto vida como hojas, y se dispuso a leer algo de Kundera.
Lo detestó, quiso arrojarlo y quemar sus 316 páginas y escupirlo múltiples veces; deseó no haberlo leído  ya que por este, se dio cuenta  que ella es su levedad y el amor, su peso y en venganza el libro gritó "Muss es sein ? Es muss sein ! ".
Corrió con tanta fuerza que apenas le temblaban las piernas, se dirigió a su jaula de cristal donde ni siquiera pensó para actuar todo fue mecánico : cogió el encendedor, prendió su cigarrillo y se echó un plon que le llenó los dos pulmones.
Y antes de que botara el sucio humo de sus labios carnosos y nauseabundos, miró pálido con brillantes ojos atónitos la madrugada y en medio del silencio crepuscular, se dijo a sus adentros " Soy nadie " .

jueves, 15 de diciembre de 2011

Reflejos Viciosos

Pasaban los días y cada una permanecía en su cuarto, mirando como se opacaban los días y como sus ventanas se llenaban de gotas llenas de frialdad, llenas de ciudad.
Ninguna prestaba atención al reflejo del vidrio, ambas sólo se concentraban en perseguir con sus pupilas la deslizante gota que invadía todos sus pensamientos. Esa gota dejó de ser trascendental, se fue apoderando de cada parte de sus diminutos cuerpos, se apoderó de cada rastro de vida que alguna de las dos pudiera tener.
Recorrió esos torrentes sanguíneos con mayor eficacia que la heroína, envenenó sus mentes con mayor habilidad que sus ideas de suicidio, se convirtió en mejor compañía que la soledad.
Sus ojos nunca mas volvieron a gritar inquietud, su boca no pronunció mas miedo; esta gota las unificó para darse la mano cuando sus rodillas están muy raspadas, están muy empantanadas.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Sueños Desgastados

Quiero romper con el silencio, quiero gritar y quiero cambiar mis pies. Quiero también, cambiar de pensamientos y que nadie escuche los murmullos que se escapan de ellos. No sirvo para hablar y tampoco quiero aprender. Es tan sencillo que se vuelve absurdo para sus oídos.
Acaso es tan difícil entender que sólo deseo romper el silencio por capricho? Y también, es difícil entender que quiero cambiar de pies para no encontrar el camino de vuelta?
Sí, deseo perderme en la tierra del olvido donde no existe un "tu" o un "yo", donde la sintaxis ya no importa, donde cada palabra que digo se congela, donde cada momento se vuelve eterno. Donde sólo corremos de la realidad como dos prófugos robando la fantasía de los días, acabando con el sinsabor del tiempo, comprando más y más sueños aunque de nada nos sirva; porque el único que siempre vamos a desgastar es ese, ese loco sueño del que nuestra historia sea como la del alemán Michael Ende, interminable.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Ansiedad Quebrante

Sólo hay que divagar unos instantes para entender que por este corazón sólo corre sangre, que va y viene, se sumerge muy dentro pero no lo suficiente para quemar esos deseos, esa inquietud.
Pensar, sentir ya no son adjetivos, por momentos se convierten en un verdadero fastidio con los que minuciosamente quemo con el  humo e intento borrar con las cenizas de mis labios, para quedar frente a la ansiedad.
Esa ansiedad de rutina, que mata que vive, con la que se levanta y se acuesta, esa que se lava y se plancha para colocársela  y que nunca deje de acompañar, para que nunca falte, porque no hay nadie, nadie que acompañe mas que esta ansiedad.
Nada vale esconderse, nada vale correr. Me persigue en cada "tic" y me encuentra en cada "toc" del reloj; sólo saluda y se despide, me busca y se va, de a poco quiebra con cada respiración, con cada sutil pensamiento que archivo para desechar después.
... Y justo cuando creí escapar de tu sonrisa, tus ojos; mi sangre empieza a quemar.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Lluvia en Viernes

Salí corriendo, me escondí cerca de la nada quizá para que ni la nada me reconociera; admito que huí desesperada y alterada, con tanta ansiedad en mis venas que apenas entendía  lo que era caminar sin rumbo.
No tenía claro que era lo que quería, sólo tenía claro que ahí ya no podía estar...Es más, ni quería estar. Seguía en pasos melancólicos, perdidos, llenos de esa nostalgia matutina con la que suelo toparme hora tras hora y mi mente...Mi mente si que estaba perdida, no se hallaba en ningún rincón.
Miré el asfalto sucio con la que esta ciudad me envuelve y de repente, como un rayo atraviesa el cielo oscuro, pude recordarte y te miré, pude observarte en imágenes borrosas que soltaban un leve grito de soledad o mas bien, de sosiego.
Sin dudarlo, tomé tu mano y empezamos a caminar en medio de la lluvia. Esa lluvia era como las lluvias de los Viernes, frías, llenas de tranquilidad, de pálpitos del corazón; esas lluvias típicas que solemos compartir aún en nuestros días mas grises.
Sonreí, me sonreíste y pude entender, que era nuestro Viernes de lluvia.