[Creo un largo, prolongado y ordenado trastorno de los sentidos hasta obtener lo desconocido]
Jim Morrison

viernes, 25 de noviembre de 2011

Lluvia en Viernes

Salí corriendo, me escondí cerca de la nada quizá para que ni la nada me reconociera; admito que huí desesperada y alterada, con tanta ansiedad en mis venas que apenas entendía  lo que era caminar sin rumbo.
No tenía claro que era lo que quería, sólo tenía claro que ahí ya no podía estar...Es más, ni quería estar. Seguía en pasos melancólicos, perdidos, llenos de esa nostalgia matutina con la que suelo toparme hora tras hora y mi mente...Mi mente si que estaba perdida, no se hallaba en ningún rincón.
Miré el asfalto sucio con la que esta ciudad me envuelve y de repente, como un rayo atraviesa el cielo oscuro, pude recordarte y te miré, pude observarte en imágenes borrosas que soltaban un leve grito de soledad o mas bien, de sosiego.
Sin dudarlo, tomé tu mano y empezamos a caminar en medio de la lluvia. Esa lluvia era como las lluvias de los Viernes, frías, llenas de tranquilidad, de pálpitos del corazón; esas lluvias típicas que solemos compartir aún en nuestros días mas grises.
Sonreí, me sonreíste y pude entender, que era nuestro Viernes de lluvia.

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